Fin de año

Tiempo de balances y de perspectivas para el año siguiente.

Escrito por Lilian González Moscato el 15 de diciembre del 2017

Es un cierre por una parte artificial porque nuestra vida es una continuidad pero a la vez es cierto que hay ciclos que terminan y comienzan por hechos de la vida misma.

¿Cómo fue tu año? ¿Cumpliste tus metas? ¿algunas? ¿ninguna? ¿Por qué cumpliste las que cumpliste? ¿Por qué no cumpliste las que te habías propuesto el fin de año anterior?

Es bueno hacer microbalances cada semana, cada mes, cada varios meses, según lo requieran los objetivos que nos trazamos. Nos ayuda a conocernos, a ver cómo está marchando nuestra vida, si seguimos el rumbo que nos trazamos o si nos desviamos. Pero aunque los hagamos periódicamente en general el fin de año nos marca en forma muy intensa el paso del tiempo, el modo como usamos nuestra vida y una visión global de nuestra existencia.

Definir nuestras metas de vida es muy importante. Nos da una gran claridad, constituyen una brújula que nos guía y a la vez nos desafía. Plantearse metas toca aspectos fundamentales de nuestra personalidad: La confianza que tenemos en nuestras propias capacidades, la resiliencia o sea la capacidad de reponernos de la adversidad, si tenemos expectativas de desarrollarnos, de crecer como personas, si somos persistentes, si tenemos flexibilidad para adaptarnos a circunstancias cambiantes sin abandonar nuestros sueños, si somos capaces de aprender de nuestros errores y retomar nuestro camino con la fuerza de esa experiencia.

Por ello algunas personas rehúyen escribir las metas porque las hace más conscientes de las mismas; les crea una enorme tensión el tratar de cumplirlas además de que temen el gran dolor que saben que experimentarán si luego constatan que no llegaron a ellas. Y esto sí que es hacerse trampas al solitario. Lo mejor es revisar – a veces con ayuda de otros – qué nos está pasando; se trata de nuestro tiempo, nuestra vida.